El cortinero es el nicho o cajón de gypsum que se construye en el cielo raso para ocultar el sistema de cortinas. Bien diseñado, deja un acabado impecable. Mal dimensionado, limita lo que puede instalar o simplemente no permite la instalación.
Este artículo le da las medidas y condiciones que debe cumplir, para que se lo pase a su constructor.
Recomendamos entre 8 y 14 pulgadas de profundidad, es decir, entre 20 y 36 centímetros.
Esa profundidad determina qué productos caben dentro.
Es el mínimo funcional. Permite instalar un sistema sencillo: una cortina roller o un track de drapery.
No deja margen para agregar un segundo sistema después.
Es el rango más versátil. Permite instalar dos sistemas: por ejemplo, una roller screen y una blackout, o un velo y un blackout de drapery.
Es lo que recomendamos si aún no tiene definido el producto final, o si quiere dejar abierta la posibilidad de agregar algo más adelante.
Es el máximo que recomendamos. Permite dos sistemas con holgura, o combinaciones que requieren más espacio, como un drapery con velo y blackout.
Más de 14 pulgadas no aporta ventaja y empieza a restar altura útil al ambiente.
Un cortinero demasiado angosto limita sus opciones para siempre.
Si construye un nicho de 8 pulgadas y en dos años quiere agregar un blackout a su screen, no habrá espacio. Ampliar el cortinero implica romper el cielo raso, rehacerlo y volver a pintar.
Un cortinero demasiado profundo resta altura al ambiente sin ganar nada, y deja un vacío innecesario sobre la cortina.
La recomendación: si tiene duda, construya con 12 pulgadas —30 centímetros—. Es el punto donde cabe casi todo sin sacrificar altura.
Este es el punto que más se olvida, y el más costoso de corregir.
Un cortinero es gypsum colgado de perfilería. Sin refuerzo, no hay dónde anclar la cortina.
El refuerzo de madera debe colocarse dentro del cortinero, antes de cerrar el gypsum, en la línea donde irán los soportes.
En tracks de drapery el refuerzo debe ser continuo a lo largo de todo el recorrido, porque los soportes van cada 24 pulgadas —unos 60 centímetros—.
Si construye el cortinero sin refuerzo, hay que abrirlo de nuevo. Es el error más frecuente y el que más retrasa instalaciones.
Consulte el artículo Refuerzos: qué son, dónde van y quién los coloca para las especificaciones completas.
Si sus cortinas serán motorizadas, la salida eléctrica debe quedar dentro del cortinero, prevista antes de cerrar el gypsum.
Debe quedar fuera del área que ocuparán el cassette, el riel y los soportes. Un tomacorriente justo donde va el sistema impide montarlo o deja el enchufe aplastado.
En cortinas roller, hacia el extremo exterior de cada cortina, del lado donde queda el motor.
En tracks de drapery, del lado opuesto a la apertura.
Aunque no vaya a motorizar ahora, deje la salida prevista. Un tomacorriente tapado hoy cuesta muy poco; abrir el cortinero en dos años cuesta mucho más.
Consulte Cómo preparar las conexiones eléctricas para sus cortinas motorizadas.
La abertura inferior debe permitir que la tela salga sin rozar los bordes del gypsum. Su asesor lo verificará en la rectificación de medidas.
El interior debe quedar accesible. Si el cortinero queda completamente cerrado, cualquier mantenimiento o reparación posterior implica romperlo.
El acabado interior puede quedar sin pintar si no será visible, pero debe estar limpio y libre de residuos de obra antes de la instalación.
La longitud debe considerar el espacio que ocupa el paquete de tela recogido. En draperies, ese paquete ocupa alrededor del 30 % del ancho del riel.
Es una situación frecuente, sobre todo en inmuebles que se compran terminados o en proyectos donde el cortinero se armó antes de definir las cortinas.
No es un problema, pero sí una decisión. Tiene dos caminos.
Medimos el espacio disponible y le proponemos las opciones que caben.
Si el cortinero tiene 8 pulgadas (20 cm), podrá instalar un sistema sencillo: una roller o un track de drapery.
Si tiene menos de 8 pulgadas, las opciones se reducen bastante y en algunos casos el cortinero no permite instalar dentro. En ese escenario evaluamos instalar por debajo o por fuera del nicho.
Lo importante: con esta opción usted no rompe nada, pero acepta las limitaciones del espacio existente. Si más adelante quiere agregar un segundo sistema, no habrá cómo.
Si quiere la configuración completa —dos sistemas, o un producto que no cabe— el cortinero debe ampliarse o rehacerse.
Qué implica: abrir el gypsum, ampliar la estructura, colocar refuerzos y salidas eléctricas, cerrar, resanar y pintar.
Quién lo hace: su constructor o contratista. Nosotros no realizamos trabajos de gypsum.
Lo que sí hacemos: darle la especificación exacta —profundidad, líneas de refuerzo, ubicación de tomas— para que su equipo lo ejecute bien la primera vez.
Pregúntese qué quiere lograr en ese espacio, no solo ahora sino en algunos años.
Si el cortinero existente permite el producto que realmente quiere, adáptese a él. Si lo obliga a renunciar a algo importante —el blackout de una recámara, la combinación que buscaba— vale la pena modificarlo.
Nuestro asesor le mostrará ambas alternativas durante la rectificación de medidas, con lo que cabe en cada caso, para que usted decida con la información completa.
Es el mejor escenario: puede diseñarlo para lo que realmente quiere.
La secuencia correcta es:
Involúcrenos antes de que su constructor arme el cortinero. Es la diferencia entre un nicho que sirve para lo que usted quiere y uno que hay que rehacer.
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